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‘Un lugar horrible’: un activista local comparte su historia pasando cuatro meses detenido por el ICE.

Nota del editor: Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvieron al trabajador agrícola y activista laboral Alfredo “Lelo” Juarez Zeferino, 25, de Sedro-Woolley, Wash., el 25 de Marzo en el municipio de Whatcom.

Fue detenido temporalmente en un centro de detención del ICE cercana a Ferndale, Washington, antes de ser traslado al Centro de Procesamiento del ICE del Noroeste: una instalación privada en Tacoma.

Juarez Zeferino se mudó con su familia de México a California cuando era niño. Después, se mudó al noroeste de Washington y comenzó a trabajar en los campos agrícolas en los municipios Whatcom y Skagit. Parece que el motivo de la detención de Juarez Zeferino es que no se presentó ante el tribunal de inmigración en 2017. Juarez Zeferino dice que no se presentó porque nunca fue notificado que necesitaba.

El pasó casi cuatro meses en detención antes de solicitar la salida voluntaria. Un juez accedió al solicitud el 14 de julio, y ya ha regresado a México. Durante su detención, el acceso a Juarez Zeferino era extremadamente limitado. El Bellingham Herald lo invitó a contar su historia y él aceptó la entrevista. Habló con nosotros durante aproximadamente 90 minutos usando Zoom el 11 de Agosto. Este artículo es un recuento de su narración de los últimos cinco meses. Hemos incluido transcripciones de la entrevista en Inglés y Español.

Normalidad Destrozado

Cuando Alfredo “Lelo” Juarez Zeferino salió de su apartamento el 25 de Marzo, no sabía que sería una mañana que cambiaría su vida. El joven de 25 años salió a las 7 de la mañana para llevar a su pareja al trabajo desde su residencia en Sedro-Woolley. Unos cinco minutos más tarde, un coche sin distintivos se detuvo detrás de él. No le dio mucha importancia hasta que vio las luces intermitentes. Juárez Zeferino se detuvo, estaciono el coche, y bajó la ventana unas pulgadas. Pensó que era un vehículo policial sin distintivos, pero cuando un oficial salió del coche y comenzó a acercarse, se dio cuenta que no era la policía — fue ICE.

Juarez Zeferino, quien habló con The Herald en Zoom desde Oaxaca, México el 11 de Agosto, dijo que el agente del ICE inicialmente no le preocupaba. Dijo que no tenía problema con la ley y pensó que estaban buscando a otra persona. Mientras el agente se acercaba a la ventana, otro coche sin distintivos llegó. Luego, otra más.

El agente del ICE le pidió la identificación de Juarez Zeferino, y Juarez Zeferino sacó su licencia de conducir de su billetera.

“¿Por qué me detuviste?” Juarez Zeferino preguntó al oficial.

El agente otra vez pidió su identificación.

“Te mostraré mi licencia,” dijo Juarez Zeferino, “Pero dame la razón porque me detuviste.”

El agente le pidió que saliera del coche. Juarez Zeferino se negó y volvió a preguntar porque lo había detenido. En vez de responder, el agente utilizó un aparato para romper la ventana y metió la mano adentro para abrir la puerta del coche.

Su pareja estaba asustada, así que accedió a salir del coche para calmarla. Otro agente agarró la licencia de Juarez Zeferino, y lo empujaron contra el coche y lo esposaron. Los agentes seguían sin decirle por qué lo detenían.

Un día después, cuando Juárez Zeferino tuvo acceso a asistencia legal, se aprendió que existía una orden para su expulsión. Dijo que sin querer, se había perdido una cita en 2017 del tribunal de la inmigración en Seattle porque la notificación había sido enviada a una dirección en la que ya no vivía. Juarez Zeferino dijo que cree que fue perseguido en parte por su activismo.

Juarez Zeferino fue uno de los miembros fundadores de Familias Unidas por la Justica, un sindicato de trabajadores agrícolas. El sindicato se realizó después de la huelga de 2013 en Sakuma Brothers Farms, en Burlington. Juarez Zeferino solo tenía 13 años durante la huelga.

Desde entonces, ha ayudado a defender los derechos de los trabajadores agrícolas y los inmigrantes a nivel local y a mayor escala. Inicialmente se involucró como portavoz porque tenía fluidez en Inglés, Español y Mixteco.

“Todo este trabajo que he estado haciendo me convirtió en un gran objetivo,” dijo Juarez Zeferino.

La vida en detención

Después de que Juarez Zeferino fuera detenido, dijo que lo llevaron a un centro de detención del ICE en Ferndale. Le dijo al Herald que el agente con el que habló le dijo que no sabían porque lo habían detenido, y que no tenía antecedentes penales. Juarez Zeferino pidió ser liberado, y cuando se le denegó, solicitó aparecer ante un juez.

“No quiero que me deporten,” Juarez Zeferino dijo al agente, “Me crié aquí.”

Cuando pudo hacer una llamada telefónica, Juarez Zeferino habló con Rosalinda Guillen, la fundadora de Community to Community (C2C). La organización sin fines de lucro en Bellingham defiende los derechos de los trabajadores agrícolas, la justicia alimentaria y otras causas. Guillen y Juarez Zeferino se conocieron durante la huelga de los trabajadores agrícolas en Burlington, y Juarez Zeferino ha seguido involucrándose con la organización.

Le dijo a Guillen que había sido detenido por ICE, pero ella ya lo sabía — y había reunido a un grupo de simpatizantes para protestar su detención frente al centro de detención en Ferndale. Las manifestaciones continuaron después de que Juarez Zeferino fuera trasladado al Centro de Procesamiento del ICE del Noroeste en Tacoma, y un juez le denegó la fianza, diciendo que no tenía jurisdicción para concederlo.

El abogado de inmigración de Juarez Zeferino, Larkin VanDerhoef, argumentó que el juez sí tenía jurisdicción, y dijo que muchos jueces de inmigración están utilizando ese argumento para denegar la fianza mientras esperan el resultado de un caso judicial nacional que podría resolver esa cuestión.

Elizabeth Benki, abogado principal para el Northwest Immigrant Rights Project (NWIRP), dijo que su organización cree que los jueces de Tacoma están “aplicando la ley de forma incorrecta” cuando determinan que ciertas personas no son elegibles para fianza.

Se dijo que NWIRP presentó una demanda colectiva ante un tribunal federal sobre este asunto y ganó. Benki dijo que NWIRP está esperando que el tribunal federal decida si la decisión se aplica a personas en situaciones similares en el Centro de Procesamiento del ICE del Noroeste.

En su tercer día en el centro de detención de Tacoma, Juarez Zeferino dijo que ICE intentó subirlo a un avión para llevarlo a otro centro o deportarlo de los Estados Unidos — algo que Benki dijo ha pasado a otras personas detenidas en Tacoma. Juarez Zeferino solo se aprendió de que estaba en la lista de personas que iban a ser expulsadas porque se lo preguntó a un agente y pudo llamar a su abogado para evitar que lo expulsaran. Otros que no tenían representación legal no tuvieron tanta suerte.

‘¿Esto es común?’

Juarez Zeferino estuvo detenido en Tacoma hasta que optó por salir voluntariamente de Estados Unidos hacia México el 14 de julio, casi cuatro meses después de su detención. Dijo que no quería irse, pero después de vivir en las condiciones del centro durante casi cuatro meses, no tenía otra opción.

Recordó una cena que le sirvieron unas dos semanas después de ser trasladado. Las tres comidas diarias que debían recibir a menudo se retrasaban, y la cena a veces no llegaba hasta la 1 o las 2 de la madrugada.

Esta cena en particular — un muslo de pollo — se suponía que era la mejor que ofrecía el centro, aunque los otros detenidos advirtieron a Juárez Zeferino que no era muy buena. Tenía hambre cuando finalmente sirvieron la comida, y fue el segundo en la fila para tomar una bandeja.

El primer hombre que tomó una bandeja se sentó y comenzó a mirar su comida, recordó Juárez Zeferino. El hombre dijo: “¿Qué diablos es esta (palabrota)?”

Juarez Zeferino, en otra mesa, examinó su comida. Dijo que todavía quedaban algunas plumas en la carne, así que levantó la piel. Había sangre goteando y se había formado un charco debajo del pollo en la bandeja.

No fue el único alimento crudo que Juarez Zeferino dijo que le sirvieron. Complementaba su dieta con fideos que compraba en la comisariato con el dinero que su familia y los miembros de su comunidad depositaban en su cuenta. Otros detenidos, especialmente los procedentes de otros estados del país, no tenían el mismo apoyo externo.

“Nos costó mucho conciliar el sueño, porque todos teníamos mucha hambre,” Juarez Zeferino dijo al Herald.

Comían alimentos crudos a menudo, aunque a veces les hacía enfermar. Recibir atención médica no era una opción viable. Juarez Zeferino dijo que las luces constantes en la instalación empezaron a lastimarle los ojos, y le dijeron que fuera al médico.

Entre 30 y 40 personas se presentaron en la gélida sala de espera, con la esperanza de ser atendidas por un único médico. Solo dos o tres fueron atendidas. A los otros — incluyendo Juarez Zeferino — se les dijo que lo intentarán otro día.

“Esto es común?” Juarez Zeferino preguntó a otros detenidos.

“Si,” lo dijo.

Juarez Zeferino no intentó volver cuando estaba enfermo.

Dijo que, como muchos otros, intentó dormir durante la enfermedad con la esperanza de que se sintiera mejor cuando despertara.

Benki ha escuchado a clientes detenidos en Tacoma decir que los médicos “ofrecen soluciones temporales a problemas de salud a largo plazo... en lugar de abordar el problema de raíz.” Dijo que también hay detenidos con “graves problemas médicas” que no están recibiendo la atención adecuada.

Muchos de los problemas se deben a la falta de personal y al hacinamiento, Benki dijo. La población del Centro de Procesamiento del Noroeste se ha duplicado desde enero, y el Grupo GEO, la empresa privada que gestiona las instalaciones, no tiene trabajadores suficientes para satisfacer las necesidades.

La instalación, que tiene una capacidad máxima de 1575 personas, tenía una población media diaria de 1138 detenidos a fecha de 4 de agosto, según datos analizados por la Universidad de Syracuse. El número ha ido creciendo constantemente desde enero.

El representante Rick Larsen, demócrata de Everett cuyo segundo distrito electoral incluye Bellingham, visitó las instalaciones en junio y se reunió con Juarez Zeferino.

“No tienen trabajadores suficientes para poder atender a estas personas todos los días, ni siquiera los servicios básicos. Dicen que están tratando de hacer lo mejor posible, pero aún así no lo logran,” Larsen dijo en una declaración en video después de la visita.

Solo hay siete salas de visitas para abogados, por lo que el gran número de detenidos dificulta las reuniones con ellos. Los abogados de NWIRP han tenido que esperar cinco o seis horas para reunirse con un cliente, Benki dijo. Aunque las dificultades para acceder a un abogado no son nuevas, Benki dijo que la situación ha “empeorado mucho” en los últimos meses.

Cuando Benki y otros abogados pueden hablar con sus clientes, a menudo les informan de las deficientes condiciones higiénicas y de la imposibilidad de acceder a recursos como la biblioteca jurídica o las salas de visitas familiares, porque no hay suficientes guardias para acompañarlos. Una vez, a un detenido le dijeron que tenía que elegir entre comer o ver a su abogado.

Juarez Zeferino dijo que a él y a otras personas se les negaba a menudo el acceso al aire libre.

En los casi cuatro meses que estuvo allí, Juarez Zeferino dijo que solo tuvo cinco o seis oportunidades de salir al patio. Cada vez que él u otros detenidos preguntaban a los guardias al respecto, los oficiales respondían que lo investigaría, pero nunca cambió nada. Cuando se le preguntó sobre estas acusaciones, un portavoz del ICE dijo que eran falsas.

“Todos los detenidos reciben comidas adecuadas, agua potable, atención médica, incluida asistencia sanitaria cuando es necesaria, entornos desinfectados con frecuencia y libres de parásitos, oportunidades para comunicarse con sus familiares y abogados, en conformidad con las normas nacionales de detención que se aplican estrictamente,” dijo el portavoz en un correo electrónico enviado al Herald.

Dijeron que la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, está trabajando con los gobiernos estatales y locales para ayudar con la capacidad de los centros de detención, y reconoció que se necesita una mayor capacidad, ya que se detiene a más “extranjeros delincuentes”.

Los datos analizados por la Universidad de Syracuse muestran que, al 10 de agosto, menos del 30% de los detenidos por el ICE tenían antecedentes penales, muchos de los cuales eran solo delitos menores.

“A pesar del número histórico de mandamientos judiciales, el DHS está trabajando rápidamente y haciendo horas extras para trasladar a estos extranjeros desde los centros de detención a su destino final: su país,” escribió el portavoz del ICE.

Perdiendo la esperanza

Juarez Zeferino dijo que era difícil ver a otras personas pasando por lo mismo que él en el centro de detención. Habló de otros detenidos que habían ganado sus juicios y cuyas familias habían pagado sus fianzas, pero seguían bajo custodia del ICE. Muchos de ellos estaban perdiendo la esperanza.

Juarez Zeferino le preocupaba que, aunque ganara el caso, le pasara lo mismo y se quedara “atrapado en ese lugar horrible.” El 14 de julio, solicitó a un juez la salida voluntaria, lo que le pareció “la única justicia que podía obtener.”

Benki dijo que ha visto a más personas optar por la salida voluntaria, aunque quieran tener la oportunidad de defenderse ante un juez.

“La detención tiene un efecto paralizante en la decisión de una persona de luchar por su caso,” dijo Benki. “Están tan desesperados por salir.”

Se concedió la solicitud de salida voluntaria de Juarez Zeferino, quien fue trasladado en avión a su ciudad natal, Guerrero, México. Eso no significa que nunca pueda volver a Estados Unidos, ni que no quiera regresar al Whatcom. “Quiero volver a Washington,” dijo Juarez Zeferino. “Siga organizando. Cuando conseguimos más derechos o cuando se respetan nuestros derechos, todos nos beneficiamos, no solo los trabajadores agrícolas.”

Juarez Zeferino se ha mantenido en contacto con organizaciones como C2C y ha buscado formas de seguir apoyando desde otro país, especialmente a los inmigrantes y sus familias. Él y otros detenidos veían en la televisión del centro de detención de Tacoma las noticias sobre ICE y los cambios en la política de inmigración, y él informaba a los demás sobre las noticias locales que le daban los defensores de la comunidad y los familiares que lo visitaban.

Algunos de los detenidos eran originarios del condado de Whatcom o trabajaban allí, incluidos los que fueron detenidos por el ICE en su lugar de trabajo, Mount Baker Roofing, en Bellingham, en Abril.

“Eso le pasa a muchas, muchas familias, que se van a trabajar y no vuelven a casa.” dijo Juarez Zeferino. “Es difícil encontrar consejos que darles a esas personas. ¿Qué le dices a una familia así? ¿O a un niño cuyos papás se van a trabajar y no regresan?”

Dijo que les diría a los demás que se mantuvieran fuertes, perseveraran y supieran que no están solos.

“Sé que no estoy solo,” dijo Juarez Zeferino. “Hay comunidades. Todos nos apoyamos mutuamente.”

Editor Principal Scot Heisel y reporteros Jack Belcher, Rachel Showalter, Kali Herbst Minino contribuyeron a este artículo.

This story was originally published August 26, 2025 at 12:38 AM.

Hannah Edelman
The Bellingham Herald
Hannah Edelman joined The Bellingham Herald in January 2025 as courts and investigations reporter. Edelman resides in Burlington. Support my work with a digital subscription
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